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Archivo de la categoría ‘Pergolas’

Artículos para decorar tu jardín

Lunes, 9 de abril de 2012

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Para embellecer un jardín, una propuesta interesante son las pérgolas. Estas piezas ya eran una de las favoritas de los decoradores de jardines naturalistas del estilo inglés de los siglos XVIII y XIX. Las pergolas son construcciones estructurales arquitectónicas, de metal o madera, formadas por una arcada flanqueada por columnas que sostienen vigas longitudinales, y unen las columnas de cada lado; otras transversales que unen ambos lados y sostienen un entramado de rejas que, generalmente, es el soporte de plantas trepadoras como la hiedra, madreselva, ficus repens, dipladenia o parra virgen. En un jardín, las pergolas brindan sombra y resguardo a lo largo de un sendero, y suelen ser apropiadas para separar el jardín en distintos espacios.

Si bien es extraño que sea una poetisa, y no un jardinero, quien hable de jardines y pergolas,puede aportar una mirada interesante lo que dice Diana Bellesi en uno de sus poemas: “He construido un jardín/para dialogar/allí, codo a codo con la belleza”. Y continúa: “Hay/poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una/ tarde de verano, para verlo excediéndose de sí/mientras la sombra de su caída anuncia/en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir/sin sueño del sujeto cuando muere, mientras/la especie que lo contiene no cesa de forjarse”.

Una vez que la pérgola ya está construida, la atención se centrará en los diferentes tipos de plantas que la recubran y que necesitarán cuidados diferentes en distintas épocas del año; así, por ejemplo, una madreselva que da sus flores en primavera debe ser regada con frecuencia y, después de la floración, es conveniente realizar la poda para airear bien la planta por dentro.

Fuente imagen: Field Outdoor Spaces, disponible bajo licencia Atribución 2.0 Genérica (CC BY 2.0) en
http://www.flickr.com/photos/7282451@N02/3798274922/

Pérgolas de patio y jardín

Martes, 6 de marzo de 2012

Las pérgolas son elementos arquitectónicos que tienen diferentes usos y sentidos. Una pérgola puede ser simplemente parte de la decoración de nuestro jardín, puede ser parte de un espacio de transición y ayudar a preservar de las inclemencias del tiempo a aquellos que por allí transiten, o quizás puede ser un lugar de reposo y disfrute. Además, las plantas de media sombra encuentran un lugar ideal debajo de las pérgolas, incluso algunas como los helechos colocados en cestas colgantes se vuelven exuberantes y le dan un toque tropical al ambiente.

Los materiales de los que se pueden construir las pérgolas son múltiples, y dependen del gusto de los propietarios o del diseño general del jardín. Si son de madera, se han de cuidar las tensiones y los pesos que se coloquen sobre ella, así como los refuerzos y contrafuertes, para no tener accidentes si se plantan enredaderas trepadoras que se ubiquen en el techo.

También pueden ser construidas de hierro u otros metales y, desde luego, de piedra o combinando diferentes elementos.

Según los usos o los gustos, es posible colocar cerramientos permanentes que ayudan a mantener en buen estado los muebles, vajilla y telas. Si el cerramiento se elige temporal, es posible recurrir a las cortinas de tela o las de tipo americano.

Sea cual sea su función, las pérgolas le dan carácter y una estética muy personal a los jardines, ocupan siempre espacios importantes y pueden servir, incluso, paisajísticamente hablando, para fijar el horizonte de un espacio verde excesivamente amplio.

Fuente de Imagen: por Rantes disponible bajo licencia Atribución 2.0 Genérica (CC BY 2.0) en http://www.flickr.com/photos/41836833@N06/5631613288/sizes/m/in/photostream/

Pérgolas de madera para espacios abiertos

Martes, 7 de febrero de 2012

Para espacios descubiertos, tan agradables para un desayuno al aire libre o para contemplar una noche con estrellas, nada mejor que una pérgola en el jardín; y para dar mayor elegancia y distinción al mismo, la mejor opción son pérgolas de madera. A diferencia de las alternativas que encontramos en aluminio o metal, las pérgolas de madera armonizan estéticamente mucho mejor con el jardín, a la vez que son más resistentes y aptas para todos los climas. Así mismo el Feng Shui recomienda las pérgolas de madera o bambú para conservar el flujo energético del jardín y el movimiento libre de energía.

En el momento de elegir la madera para una pérgola, nada mejor que el pino. Esta madera, además de fuerte y resistente, posee un nivel de elegancia en su color y acabados superior a otros tipos, sin descartar otras maderas fuertes como el Curupay o el Vitapirá.

Puede combinar la pérgola de madera con una mesita clásica en madera y acabados con soporte de vidrio y sillones de pino, o cedro de color caoba, con soportes en cuero blanco; se sugieren colores claros, los cuales armonizan perfectamente con el ambiente natural del jardín y el color de la madera; o también se puede combinar con sillas de metal siglo XVIII en color negro.

Para finalizar, no deben faltar las plantas trepadoras que crecen a los costados de la pérgola y se van ensanchando hacia el techo de la misma, generando un maravilloso arco natural, como los soñados en los cuentos de hadas.

Plantas trepadoras para pérgolas

Jueves, 2 de febrero de 2012

Una vez que se ha alcanzado un acuerdo acerca de la gracia y elegancia que las pérgolas aportan al diseño de un jardín, conviene detenerse a seleccionar, concienzudamente, cuál es la trepadora más conveniente.

Cierto es que en esta selección se deben tener en cuenta aspectos específicos del propio jardín, tales como la cantidad de sol que recibe y en qué horarios, cuál es del diseño general del espacio, con qué fines será utilizado y hasta si hay en la casa personas o animales que pudiesen ser alérgicos a determinada especie.

No obstante, nuestro criterio de clasificación será mucho más subjetivo. Simplemente habremos de listar tres trepadoras que, a nuestro entender, engalanan las pérgolas, en particular, y los jardines, en general.

Buganvilla: su floración delicada, a la vez que intensa, la convierte en una de las trepadoras más reconocidas. En algunos lugares de América se la llama Santa Rita. Su flor rosada destaca en el verde de las hojas y en climas cálidos florece todo el año, incluso, en invierno. Al tratarse de una planta que soporta condiciones adversas como frío y falta de agua, resulta adecuada para quienes no dispensarán demasiados cuidados al jardín.

Jazmín común: es el más cultivado de los jazmines. También se le da el nombre de morisco, blanco, jazminero, jazmín de verano, y, hasta, oficinal. Forma ramilletes de flores blancas intensamente perfumadas. La floración ocurre desde el final de la primavera hasta el final del otoño.

Glicinia: trepadora de follaje caduco. Sus flores son azuladas y ligeramente perfumadas. Si bien su crecimiento es rápido, con lo cual en poco tiempo las pérgolas están cubiertas de follaje, la primera floración no tiene lugar hasta diez años después de la germinación. Requiere de cierta atención en cuanto a la calidad del suelo y los cuidados generales. Además, es tóxica por lo que se debe prestar cuidado especial si hay niños y mascotas en la casa.

Fuente de Imagen: por González-Alba disponible bajo licencia Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-NC-SA 2.0) en http://www.flickr.com/photos/gonzalez-alba/1535204594/