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Plantas y flores en invierno

26 de enero de 2012

En invierno la jardinería no debe descansar. En esta época del año se pueden plantar árboles, arbustos, o redecorar el jardín con algunos frutales y rosales.

En regiones de bajas temperaturas las especies más delicadas deben protegerse con telas, periódicos o plásticos. En caso de que nieve, es recomendable cerrar los arbustos para impedir que esta se acumule en su centro.

Si se dispone de macetas de terracota o de barro, mucho cuidado, es mejor guardarlas. A la intemperie se pueden agrietar por el frío.

En jardinería de exteriores es importante acolchar el terreno al pie de las plantas con una capa de mantillo. De esta manera se protegerán las raíces y cuello de los violentos cambios climáticos y de las heladas.

Si tenemos plantas de interior debemos acercarlas a una ventana y alejarlas de las estufas o calefactores. Si el ambiente está calefaccionado es necesario regar las plantas habitualmente, ya que precisan más agua. En caso de que salga del grifo extremadamente fría, recurre al agua tibia.

Durante el invierno, en jardinería, no se deben utilizar fertilizantes minerales. Se debe recurrir al abono orgánico (estiércol, mantillo, turba, guano). Una opción recomendable es guardar las cenizas de la chimenea para abonar la tierra.

Para decorar jardines se pueden utilizar plantas con hojas y flores. Estas son muy resistentes al frío, además de ser coloridas. Entre las plantas con hojas destacan la col ornamental, la brecina o la hiedra, mientras que las plantas con flores pueden ser el narciso, el crocus, el rododendro o la campanilla de invierno.

Invierno, la mejor época para podar plantas

23 de enero de 2012

Dentro de las técnicas de la jardinería una de las más importantes es la poda. Las plantas desarrolladas encuentran en el invierno una época de reposo que resulta idónea para efectuar la poda necesaria en cada especie. Ya se trate de una poda de formación, producción, renovación, limpieza, despunte o de raleo es una operación de por sí traumática para la planta.

Aún cuando la poda otorga vigor a las ramas y el tronco, a la vez que permite eliminar aquellas partes dañadas o enfermas que podrían afectar a la planta en su totalidad, no es parte del ciclo vital de las plantas, sino una técnica desarrollada por la jardinería en su afán por lograr espacios armónicos y bellos.

Podar una planta requiere adiestramiento y ciertos conocimientos previos que redundarán en beneficios para el propio ejemplar. No se aplica el mismo criterio de poda en árboles de hojas perennes que en otros de hojas caducas, por ejemplo. Además, la técnica se ajusta a la etapa evolutiva de la planta: no es lo mismo un ejemplar añoso que otro de reciente aparición. Tampoco se aplica la misma técnica cuando se quiere quitar follaje (poda de raleo), que cuando se aplica una poda de despunte para lograr un ejemplar más compacto y frondoso.

El criterio básico que se sigue en la poda de jardinería es, siempre, retirar aquellas ramas secas, muertas o enfermas que salen del tronco de la planta. Para podar ramas sanas se debe ser mucho más cuidadoso, porque se puede afectar el crecimiento de la planta, ya sea porque se deteriore o bien que crezca sin parar.

Finalmente, a la hora de elegir herramientas se debe observar el tamaño de la rama sobre la que se va a trabajar y no el tamaño de la planta; y elegir podaderas de muy buen filo. Una buena poda no debe desgarrar la corteza ni dejar tocones de difícil cicatrización.

Cómo proteger las plantas de las plagas durante el invierno

19 de enero de 2012

La preciada vida de los árboles y las plantas en invierno puede mermar su calidad debido a la caída de las hojas y la pérdida de dureza de sus ramas. Todas ellas se pueden debilitar y empezar a verse marchitas por este natural cambio biológico que indica la estación. La jardinería pone al alcance de las manos de los amantes de las plantas diversas soluciones para calmar estos pequeños problemas y hallar el estado perfecto para las terrazas y los jardines.

Será importante observar que las plantas y arbustos no contengan plagas de hongos o insectos que pueden esperar inactivos para propagarse a la llegada de la primavera, como pulgones o cochinillas.

Las plantas más afectadas suelen ser los arbustos de talle corto, tales como el rododendro, la azalea o la camelia, y a veces las flores de bulbo como la begonia y el ciclamen. Asimismo, los pequeños abetos, el boj e incluso las cepas de las viñas o las plantaciones de tomate y fresa pueden dañarse rápidamente si no reciben los cuidados oportunos.

En el mercado existen varios productos de jardinería llamados Metil-pirimifos o Permetrin, con componentes activos que matan de raíz a los insectos y a las plagas desde su nido, donde yacen las larvas.

También es importante cuidar los niveles de humedad, y renovar, sin abusar, los sustratos y abonos que deben usarse en jardinería de forma habitual.

Pérgolas de madera para espacios abiertos

17 de enero de 2012

Para espacios descubiertos, tan agradables para un desayuno al aire libre o para contemplar una noche con estrellas, nada mejor que una pérgola en el jardín; y para dar mayor elegancia y distinción al mismo, la mejor opción son pérgolas de madera. A diferencia de las alternativas que encontramos en aluminio o metal, las pérgolas de madera armonizan estéticamente mucho mejor con el jardín, a la vez que son más resistentes y aptas para todos los climas. Así mismo el Feng Shui recomienda las pérgolas de madera o bambú para conservar el flujo energético del jardín y el movimiento libre de energía.

En el momento de elegir la madera para una pérgola, nada mejor que el pino. Esta madera, además de fuerte y resistente, posee un nivel de elegancia en su color y acabados superior a otros tipos, sin descartar otras maderas fuertes como el Curupay o el Vitapirá.

Puede combinar la pérgola de madera con una mesita clásica en madera y acabados con soporte de vidrio y sillones de pino, o cedro de color caoba, con soportes en cuero blanco; se sugieren colores claros, los cuales armonizan perfectamente con el ambiente natural del jardín y el color de la madera; o también se puede combinar con sillas de metal siglo XVIII en color negro.

Para finalizar, no deben faltar las plantas trepadoras que crecen a los costados de la pérgola y se van ensanchando hacia el techo de la misma, generando un maravilloso arco natural, como los soñados en los cuentos de hadas.